domingo, 3 de diciembre de 2017

¿SOMOS LIBRES?

"... En realidad, no desean estar completa, totalmente libres del sufrimiento. No quieren descubrir qué es el amor, la belleza e inmensidad del amor.

No quieren descubrir qué es la creación.

Lo que realmente quieren es que se les ayude a continuar, de una manera modificada, en este desdichado mundo, con la fealdad de sus vidas, con la brutalidad de su existencia, con su conflicto cotidiano.

Eso es todo lo que conocen; se aferran a eso y quieren modificarlo. Y
de cualquiera que les ayude a vivir en ese campo, ustedes piensan que es un gran hombre, que es un santo, un salvador maravilloso.


Por lo tanto, quien les habla dice que no les está dando ayuda. Si esperan ayuda de él, están perdidos. No hay ayuda de nadie, no hay ayuda de ninguna clase, ésa es una cosa terrible de comprender por uno mismo. Tienen que comprender el hecho pasmoso, alarmante, de que cada uno de ustedes, como ser humano, tiene que permanecer completamente solo sobre sus propios pies; no hay Escrituras, ni líderes, ni nada que pueda salvarlos; tienen que salvarse por sí mismos. ¿Saben qué ocurre cuando comprenden ese hecho? Es un hecho. Cuando se dan cuenta realmente de ese hecho, o bien se hunden más todavía en su corrupción, o ese hecho mismo les da una energía tremenda para abrirse paso a través de la red que implica la estructura psicológica de la sociedad; se abren paso, la hacen trizas por completo.

Entonces nunca buscarán ayuda, porque son libres.”


Bombay, 1 de marzo de 1964
fuente: Extracto del libro Sobre la
Libertad, de Jiddu Krishnamurti,
página 103, Ed. Edaf, 1994

lunes, 6 de noviembre de 2017

USTED FORMA PARTE DEL TODO


Ojai, California, 1944 - PRIMERA PLÁTICA EN EL ROBLEDAL

Pregunta: ¿Cuáles son mis derechos en mi relación con el mundo?

KRISHNAMURTI: Es una pregunta interesante e instructiva. El interlocutor parece colocarse en oposición al mundo y entonces se pregunta cuáles son sus derechos en relación con éste. ¿Está él separado del mundo? ¿Tiene algún derecho independientemente del conjunto de la humanidad? Al colocarse aparte, ¿comprenderá lo que es el mundo? La parte no es el todo pero, para comprender el todo, la parte no debe situarse en oposición al todo. Comprendiendo la parte, se comprenderá el todo. Cuando el individuo está en oposición al mundo, entonces reclama sus derechos; pero, ¿por qué debería ponerse en oposición al mundo? La actitud de oposición entre el "yo" y el "no yo", impide la comprensión. ¿No es el individuo parte del todo? ¿No son sus problemas los problemas del mundo? Sus conflictos, confusiones y desdichas, ¿no son los de su prójimo, cercano o distante?
Cuando se torne consciente de sí mismo, sabrá que forma parte del todo. Es un producto del pasado con sus temores, esperanzas, avideces, aspiraciones y demás. Este producto busca un derecho en su relación con el todo.
¿Acaso tiene algún derecho en tanto sea envidioso, codicioso, cruel? Sólo cuando no se considere como un individuo sino como un resultado y una parte del todo, conocerá la libertad en la que no hay oposición, dualidad. Pero en tanto pertenezca al mundo con su ignorancia, su crueldad y sensualidad, no tiene relación alguna que esté separada del mundo. No deberíamos usar en absoluto la palabra individuo ni las palabras mío y tuyo, porque no tienen fundamentalmente ningún significado. Yo soy el resultado de mi padre y mi madre y de la influencia ambiental del país y de la sociedad. Si me coloco en oposición, no puedo comprender. La combinación de opuestos no genera comprensión. Pero si tomo conciencia de las modalidades de la dualidad, si las observo, comenzaré a percibir la nueva libertad respecto de los opuestos. El mundo está dividido en opuestos: blanco y negro, bueno y malo, mío y tuyo, y así sucesivamente. En la dualidad no hay comprensión, cada antítesis contiene su propio opuesto. Nuestra dificultad reside en pensar en estos problemas de un modo nuevo, pensar en el mundo y en uno mismo desde un punto de vista por completo diferente, observando en silencio, sin identificarse ni comparar. Las ideas que ustedes piensan son el producto de lo que otros han pensado, lo cual se combina con el presente. La verdadera unicidad radica en descubrir lo verdadero y vivir en ese descubrimiento. Esta unicidad, esta alegría y liberación que advienen con el descubrimiento, no pueden encontrarse en la arrogancia de las posesiones, del nombre, de los atributos físicos y de las tendencias. La verdadera libertad surge por obra del conocimiento propio que da origen al recto pensar; gracias al conocimiento propio existe el descubrimiento de lo verdadero, lo único que pone fin a nuestra ignorancia y a nuestro dolor.
La paz se encuentra en la percepción y el conocimiento de nosotros mismos, y en esa serenidad existe lo inmortal.
Ojai, 14 de mayo de 1944